jueves, 29 de mayo de 2014

Libertad

La noche caía pesadamente sobre mis hombros y se mezclaba con la sangre que de mi salia, hacia demasiado que caminaba, no sabia donde estaba, el paisaje era nuevo para mi, no divisaba civilización alguna, ni luces en el horizonte, campo, solo campo, pastizales eternos, y yo caminaba, fortalecido por la esperanza de volver, de reencontrarme con mis seres queridos, que casi ni recordaba, tanto tiempo paso!.
Hacia unas horas había dado comienzo a la fuga, con el único fin de alejarme de allí, ya estaba demasiado lejos, pero también de todo lo conocido por mi, y estaba débil, muy débil, detuve mi caminar, alze la vista al cielo, estaba estrellado y mis pupilas se impregnaron con millones de estrellas. Recuerdo haber sonreído o eso me pareció, la noche era mucho mas hermosa de lo que recordaba, y ahí estaba yo, parado en medio de la nada observándola. Sentí un peso en mi espalda y las estrellas empezaron a venirse contra mi, como si necesitaran que yo las mantuviera en el cielo, era mucho mas de lo que yo podía soportar, y estaba débil, muy débil...
Caí boca arriba desplomado sobre los pastos, un gusto a sangre se apodero de mi boca, aun sentía como las estrellas apretaban mi pecho dificultandome la respiración, nuevamente el dolor se apodero de mi, el plomo que llevaba en el abdomen me inmovilizaba, ya no podía seguir presionando la herida, el dolor era muy fuerte, por lo que decidí soltarla, acomode mi brazo al costado del cuerpo y reviví la noche en mi cabeza, al plan de huida le faltaban algunos detalles, pero estaba ansioso, necesitaba irme, no hubiera podido soportar unos días mas ¿o si?, debería haberle echo caso al mandril, al menos el podría aprender de mi experiencia, de mi error ¿era error del plan o capricho del destino, que el comisario pinchara una goma al irse? se que fue mi error salir enceguecido y no percatarme de su presencia varios metros mas adelante, de cualquier forma ya no importaba, el ya estaba muerto y yo pronto lo estaría... el ruido de las sirenas me hizo volver a la realidad, a saborear la sangre de mi boca, pero estaba tranquilo, sabia que rápidamente abandonaría ese cuerpo, que el dolor pronto pasaría y perdí mi mirada en las estrellas.

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