miércoles, 18 de julio de 2012

Recuerdos

Hace tiempo que empece a dudar de mis recuerdos, los años me volvieron tan desconfiado, que ni siquiera confio en ellos, en que aquello que vivi, realmente sea como lo recuerdo. No puedo negar que el paso de tiempo vuelve irreal lo recordado, voy agregando sentimientos de lugares y responsabilidades con los que ya no convivo, y llego a la absurda conclusion de que aquella semana con paperas que pase en cama, encerrado en mi pieza sin poder ver a nadie, fue uno de los momentos mas felices de mi vida... malditos feriados que me hacen pensar.

Soberbia

Me llevo varios minutos poder darme cuenta que lo que realmente andaba buscando era algo para leer, desde que termine de trabajar que estoy frente a la pc, buscando como perder alegremente mi tiempo, no acostumbro hacerlo, y creo que por eso primero intente saciarme con otros recursos. Pero ya me canse de abrir y cerrar el facebook, de mirar quien esta conectado en mi msn, de empezar juegos que cierro antes de terminar... ansiaba encontrar algo digno de leer, y buscando en google no logre satisfacerme.
Asi que empece a escribir, recordando aquellos escritos del pasado, y que con tanto placer releia, no buscaba una historia, ni un final, tampoco alguna carcajada, queria simplemente leer algo como lo que acabo de escribir.

Suerte



-Bingo!!- grito la señora que tenia a mi derecha, en ese momento empecé a asimilar mi derrota, una mas y van..., la verdad es que nunca fui un tipo afortunado, con suerte, sino todo lo contrario, el azar vivía burlándose de mí y yo neciamente seguía intentando ganar, era un duelo personal el que manteníamos, yo esforzándome por ganar y el esforzándose porque perdiera, lamentablemente para mi, siempre ganaba el, quizás eso sea una muestra de que la suerte realmente existe, y se encapricho conmigo, vaya uno a saber porque. Salí del bingo resignado, otra vez, y empecé a caminar por la avenida pavón, sin darme cuenta había gastado toda mi plata, y no me quedo mas remedio que volverme caminando hacia mi casa, eran alrededor de 40 cuadras, por mi cabeza rondaba el famoso dicho, "desafortunado en el juego, afortunado en el amor", triste excusa de los perdedores, que en mi nunca se cumplía, aunque mantenía las esperanzas. Decidí caminar de espaldas, enfrentándome al trafico, y hacer dedo, ilusionado con que alguna rubia (Como vos), parara en su convertible y decidiera llevarme, como tantas veces vi en TNT. Llegue hasta antartida Argentina sin mucho éxito, chocándome varios postes de luz, y un par de personas, doble para el lado de mi casa, y aun de espaldas, seguí caminando, sin dejar de hacer dedo; Tras algunas cuadras, ya me conformaba con que cualquiera parara y me llevara, estaba oscuro, frió y desolado el camino por esas hs, pero tenia que seguir caminando, no era la primera vez que lo hacia. Al llegar a Jumbo, tropecé en la vereda rota, y caí de espaldas, por suerte sobre el barro, es por eso que estoy todo enchastrado, desde ahí decidí caminar de frente, se me complicaba hacer dedo, pero era mas seguro y rápido. Sacudí mi ropa, guarde mis manos en los bolsillos y reanude la caminata, no me tomo mucho tiempo llegar a la rotonda, al fin entraba en el territorio montegrandino, era mi pueblo, mi barrio, aun me quedaban 10 cuadras por caminar, pero era más probable que me cruzara con algún conocido, y decidiera llevarme. La esperanza volvió a caminar conmigo, algo que sentí al llegar a la esquina, cuando mis piernas se sintieron pesadas, y mi velocidad se redujo notablemente, tanto me afecto, que esa esperanza se convirtió en necesidad, imploraba, que alguien se apiadara de mí y me alcanzara, pero como sabrás, no me llevo muy bien con el destino, ni el azar, por lo que las probabilidades de que algún conocido anduviera a esas horas por la calle eran remotas. Abatido me senté en el cordón de la vereda, a ver pasar los autos, las caras de la gente desconocidas para mí y ahí fue cuando te vi, vos pasaste en tu palio blanco, tan sonriente, tan feliz, contagiándome la felicidad, mi vida ya no me pareció tan mala, sonriente me pare de golpe, y empecé a correr, estaba feliz!, Al llegar a la esquina doble a la izquierda, y seguí corriendo unas tres cuadras, mi corazón latía más rápido tras cada paso, en la tercera esquina doble a la derecha, y detuve mi trote, me acerque a la casa con rejas verdes, donde vi guardarse el palio y sin pensarlo dos veces toque el timbre, para reencontrarme con tu dulce sonrisa, derretirme con el verde de tu ojos, y guardar tu belleza angelical dentro de mi corazón...



Eso es lo que le hubiera dicho, sino me habría atendido su marido; -Discúlpeme señor, me confundí de casa-, termine diciendo, antes de darme vuelta y continuar mi caminata.

Contradiccion

Hace años que intento transformarme en un gran literato. Sanamente envidio a aquellos que encuentran placer en la lectura, personas capaces de citar frases de algun libro reciben mi completa admiracion y toda mi atencion.
Lei la obra completa de Borges, dos veces, recuerdo que no me aburrio, que lo entendi, pero no recuerdo mas; lei entero el Martin Fierro, cuando termine el secundario, en mi tiempo libre y tan solo recuerdo aquellas frases popularizadas con las que jodiamos con mis compañeros... intente leer una enciclopedia, pero no logre terminar la letra A, he leido autores consagrados que no recuerdo haber leido... años de literatura selecta y premiada dentro de mi cabeza que tan solo recuerda a rafa diciendo: Lisa Simpson es una niña de mi escuela.

Miedo

"señor, señor!, acá termina el recorrido" sin detenerme en pensar que decía, baje del micro, el sol tímidamente se asomaba sobre el viejo almacén, cargue el bolso sobre mi espalda, y me decidí a caminar, solo 3 cuadras me separaban de casa, pase por lo de Carlos, Pedro, Carita..., todo seguía igual, y mi mente, divagaba entre recuerdos y sentimientos, que aquellas veredas y calles ocultaban.
"hola, primo, viniste!", me quede mirándola, con María, habíamos prácticamente crecido juntos, vivíamos en casas vecinas, y no había día que no pasemos uno con el otro, después de tanto tiempo, la volvía a ver, "se lo prometí a papá", con una sonrisa le respondí, ocultando lo imprescindible que me resulto verla. "pasa, están todos en la cocina" y me llevo con el resto de la familia, estaban arreglando los detalles del velorio, y el entierro, no era algo de lo que me interesaba opinar, con la excusa del largo viaje, me retire al dormitorio a descansar.
Por la tarde me decidí a recorrer el barrio, no demore mucho, todo seguía igual, el subí-baja de la plaza aun seguía partido, la fuente, con alguna declaración nueva, inconscientemente busque el "sabri siempre te amare", que tímidamente había dejado en el siglo anterior, una sonrisa deje escapar, al mismo tiempo que un cosquilleo me recorría el cuerpo.
Como cuando era niño, mi recorrido termino en el mirador, nunca supe el porque del nombre, solo el rió se podía observar, seco de peces, y solo los barcos que nuestra imaginación podía crear, por allí pasaban; decidí terminar la tarde ahí, ya no tenia ganas de seguir caminando; me había jurado no volver al pueblo, por razones que ya ni recuerdo, es increíble como el destino juega con nosotros, haciéndonos contradecirnos, después de 20 años, había vuelto a hablar con mi padre, y su llamado era para avisarme que mi madre había fallecido, no me afecto, hacia 20 años no sabia de ellos, no podía llorar, ni sentirme mal, por alguien que ya no pertenecía a mi vida.
Pero si sentía culpa, por no hacerlo, "¿Para que había vuelto?", decidí que, como antes había echo, debía irme, tengo esos arranques, sin un porque y sin explicaciones, desaparezco. cuando me decidí a ir a la terminal, a mis espaldas escuche un llamado, no necesite darme vuelta, su voz nunca la había olvidado, y aun seguía escuchándola en los viajes que mi mente hacia. "todavía me debes un ADIOS", me dijo. Quede petrificado, con el corazón latiendo a mil, lentamente di media vuelta, mis ojos encontraron los suyos, y me derretí, como aquella vez cuando la vi entrar en mi salón de tercer grado, desde entonces supe, que había encontrado mi debilidad, mi talón de Aquiles, sus negros ojos eran el escenario de la mirada mas tierna que jamás allá visto.
"Y, BIEN!?"; me replico, no pude responderle, quería, necesitaba decirle, que nunca había dejado de pensar en ella, que la extrañaba todas las mañanas al despertar y no tenerla a mi lado, que solo veía su rostro al cerrar mis ojos, pero nada salió, nada pude decirle; ella me conocía, no necesitaba hablar, podía entrar a mi mente cuando quisiera, y creo que eso la detuvo.
El anochecer se podía distinguir en el horizonte, y por un instante el cielo se volvió naranja, me le acerque, y tímidamente un "nunca te olvide", salió de mi garganta, comenzamos a besarnos, estudiándonos, reconociéndonos, había olvidado lo bien que se sentían sus labios, sus caricias, y su solemne presencia. Ya caída la noche, nos quedamos a la orilla del río, la noche era perfecta, estaba estrellada, en la ciudad no se ven tantas estrellas, la luna nos iluminaba, "eres mucho mas bella de lo que recordaba", sonrió e hizo una mueca cómplice, sin resistirlo, yo le devolví la sonrisa, ¿porque te fuiste?, me pregunto, "no lo se" y seguí viendo las estrellas, al ratito se quedo dormida, no pude dejar de verla ni un instante, dicen que cuando pasas toda la noche viendo dormir a alguien, es porque estas realmente enamorado. No la quería soltar, no quería separarme de su lado, y empecé a soñar, en nuestra vida juntos, en las afueras del pueblo, una casa, grande, con muchos perros, y varios hijos, me lograba ver dentro de mi sueño, y estaba realmente feliz, como nunca lo había estado.
Los rayos del sol molestaron mi sueño, con los ojos lagañosos aun, apoyé la cara contra la ventanilla y pregunte al chofer "a donde va el micro?"; "A la capital" me contesto.

sábado, 14 de julio de 2012

Paseo







Levante la mirada y vi como el reflejo del sol vibraba junto a la marea, mi cuerpo me arrastraba hacia las profundidades y yo me rendí a su voluntad, ya no luchaba por flotar, inmóvil, poco a poco me alejaba de la superficie. Añoraba sentir la brisa sobre mi piel y miraba con nostalgia hacia el cielo, imaginaba nubes blancas sobre un manto turquesa, imaginaba a Gonsalves, que se transformaba en Turner y su cielo amarillo cuando el reflejo del sol me acariciaba los ojos, que volvía a ser Gonsalves y su paz cuando me apartaba del reflejo, que termino siendo Walton Wilcox cuando la oscuridad me abrazo.